domingo, 2 de agosto de 2009

Amistad con Cariño: Capitulo 2

Capítulo 2: Parvulitos

El edificio donde se ubicaba Párvulos (Parvulitos) estaba cerca de mi casa y antes ese edificio era donde nuestros padres y casi también nuestros abuelos estudiaban en el pueblo y después ese edificio como ya estaba quedando obsoleto lo dejaron para dar las clases para preescolares y construyeron un edificio más moderno para que los estudiantes siguiesen estudiando la EGB, la fachada del edificio de Parvulitos era de color amarillo pálido y suave con varios desconchones distribuidos por la pared principal del edificio. El edificio estaba rodeado por una extensión de césped rodeado un recinto que al final del mismo se encontraba una puerta doble construida por varios listones de madera. La entrada de parvulitos estaba cubierta por un medio porche de cemento y un tejado de uralita y la puerta de la entrada de parvulitos era doble también de madera pintada de blanco.

Al cruzar la puerta de la entrada había una pared divida en dos donde estaba en la parte superior izquierda la caja de fisibles, era de color azul oscuro que contrastaba con la pintura de la parte superior de la pared que era blanca pero la parte de abajo de la pared era azul claro haciendo pequeños cuadrados azules con las juntas entre los cuadrados blancas y era muy finas.

Al lado de la puerta de entrada se encontraban las tres clases y los dos baños, las pertas de clases y de los baños eran de madera pintadas de amarillo a los extremos del pasillo central estaban los dos baños uno para las niñas y el otro para los niños y entre ellos se encontraban las tres clases, una pequeña, una mediana y la tercera era la más grande. Cuando entré en aquel edificio de la mano de mi madre tuve un poco de miedo porque lo veía muy grande pero mi madre entonces me dijo:

-¿Santi, tienes miedo?-

Y contesté yo

-Sí, mami-

Y ella se arrodilló, me abrazó, besó en la mejilla, me guiñó un ojo y ese pequeño gesto me dio una tranquilidad que nunca tuve nunca hasta aquel momento y le respondí diciéndole adiós con la mano y me dejé llevar por la Señorita Merche hasta el aula. La Señorita Merche era una mujer de unos 35 años rubia muy amistosa y simpática. Cuando entramos en el aula sentí miedo por la situación que estaba viviendo en ese instante, la Señorita Merche me dijo:

-Tranquilo, Santi, aquí todos somos nuevos-

Y yo le respondí:

-Si, señorita-

Y corrí hacia un grupo de niños al fondo del aula que estaban jugando. La aula era la más grande era de azulejos azules con las divisiones en blanco, había dos mesas grandes con sillas alrededor de color verde.

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