sábado, 7 de noviembre de 2009
Amistad con Cariño: Capitulo 7
Antes de salir al recreo Don Fermín nos dio los juguetes del cuarto de baño y salimos al parque. De aquella no llovía unos se fueron a los columpios, otros al trozo de césped con el balón de futbol para jugar al fútbol, algunas chicas cogieron los hulahops y dieron vueltas con la cintura. Mientras Maika, Paloma, Penélope, Lisa, Bárbara e yo cogimos una cuerda y nos pusimos a jugar a la comba. Maika e yo sujetábamos la cuerda y le dábamos vueltas mientras que Paloma saltaba dentro de la cuerda mientras que Penélope, Lisa y Bárbara esperaban su turno para saltar.
El recreo duraba quince minutos, a mi me dio tiempo a saltar tres turnos de saltar, dar vueltas a la cuerda y así, tres veces más, cuando de la clase salió Don Fermín para avisar de que ya acabara el recreo en ese edificio no valía la pena poner un timbre porque solo había nuestra aula. Don Fermín nos dijo:
-Niños, se acabó el recreo, venid para dentro-
-Síii, Don Fermín- respondimos todos con algo de tristeza
Tardamos unos minutos en recoger todos los “juguetes” e ir al aula le dimos las cosas a Don Fermín y él las guardó otra vez en el baño.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Amistad con Cariño: Capitulo 6
Cuando pasamos del edificio de parvulitos al edificio de 1º de EGB nos descolocó a todos un poco. El edificio estaba dividido en dos habitaciones. La primera y la más grande, y la que se usaría como clase con las sillas y la mesas, era de azulejos blancos y con una gran ventana con el marco blanco y en frente esta una gran pizarra. La segunda habitación eran los aseos de azulejos blancos también y el WC estaba situado al fondo, en una esquina.
La clase estaba al lado del parque donde estaban las infraestructuras metálicas de color verde oscuro, donde pasó lo de Sergio. Era el 15 de Septiembre, cuando mi madre me llevo a mi nueva clase, ya estaban allí todos mis amigos, Maika, Paloma, Carlos, entre otros siempre acompañados por sus respectivas madres o padres. Eran las 9:00 de la mañana y estaba empezando a llover, en ese momento llegó un hombre alto, moreno, con barba negra, pelo corto, con un pequeño flequillo y usaba gafas de montura negra y delgada con cristales de corte redondo que le estaban empezando a llenar de miles de finas gotas.
El hombre sacó un llavero metálico con una llave de su pantalón y la metió en la cerradura dorada y la giró y la llave hizo un ¡click¡ y el hombre empujó la manilla y abrió la puerta y dijo:
-¡Niños, rápido pasad!-
-Siiiiiiiiiiiii- dijimos todos a la vez.
El hombre entró en la clase y metió su mano izquierda en el bolsillo y sacó un pequeño pañuelo blanco para secarse las gafas de la lluvia. Mientras las limpiaba, empezó a decir:
-Hola, yo soy Don Fermín, y voy a ser vuestro profesor durante este curso-
-Vale, Don Fermín- dijimos nosotros y nuestros padres.
Don Fermín tenía unos 30 años, y ese día llevaba un jersey de rombos rojos y el jersey era de color azul oscuro y unos pantalones largos de color marrón claro y unos zapatos de cuero negro. Era el marido de una de las dueñas de una óptica que estaba cerca de la carretera principal del pueblo.
Lo primero que hizo después de secar sus gafas fue dirigirse a la pequeña mesa de profesor y dejar su cartera marrón claro. Unos segundos más tarde regresó a donde nosotros estábamos y dijo:
-Vamos a empezar, ¿Vale?-
-Siii, Don Fermín-respondimos al unísono.
-¿Sentaos, por favor?- dijo Don Fermín con voz firme pero en un tono suave.
-Siiiiiiiiiiiii, Don Fermín- respondimos todos.
Cada uno se sentó en donde quiso, por ejemplo yo me senté en el medio de Maika y Paloma. Detrás de mi quedaba Marisa. En clase éramos unos diez. Como era el primer día lo primero que hicimos fue pasar lista para que Don Fermín aprendiera nuestros nombres. Cada uno de nosotros iba diciendo su nombre y apellidos mientras que Don Fermín los copiaba en un folio. Así llegamos hasta el recreo, en el cuarto de baño en una esquina tapados con una tela blanca había varios hulahops de colores, una cuerda y varios balones. Cuando Don Fermín fue al baño antes del recreo vio la tela pero no nos lo dijo hasta el recreo.
domingo, 2 de agosto de 2009
Amistad con Cariño: Capitulo 5
En la primavera de mi 4º año, yo me dirigía a los Parvulitos de la mano de mi mamá y en el medio del trayecto de nuestra casa al parvulario nos encontramos a Maika. Cuando llegó a nuestra altura, mi madre le dijo:- Buenos días, Maika, ¡Que guapa vas, hoy! -
- Gracias, Doro - dijo Maika, casi ruborizada
- ¿Nos quieres acompañar al colé? - Sugirió mi madre
- ¡ Siiiiiiiiiiiii ! - Exclamó Maika con su alegría innata
Apenas acabó la exclamación yo le ofrecí mi mano que me quedaba libre y Maika la cogió y llegamos así los 3, mi madre, Maika e yo a los parvulitos, exactamente al pasillo de la entrada, donde mi madre nos dejó y estaba la Señorita Merche esperándonos para llevarnos a clase.
- ¡Buenos días, Santi, Maika y Doro! - dijo con su habitual entusiasmo.
A lo que Maika e yo respondimos al unísono:
- ¡Buenos días, Señorita Merche! -
- ¡Buenos días, Merche! - dijo mi madre después de nosotros dos.
- Aquí te los dejó, Merche -
- Vale, Doro - le dijo la Señorita Merche a mi madre.
- Chicos, ¿me esperáis dentro de clase mientras me despido a Doro? - dijo la Señorita Merche a los dos.
- ¡Siiiiiiiiiii, Señorita Merche! - dijimos los 2 muy obedientes.
Corrimos los 2 hacia la puerta amarilla de clase y entramos. Al entrar en clase nos sentamos en nuestras sillas mientras saludamos a todos nuestros compañeros. Me fije que había varios compañeros nuevos, en ese momento entró la Señorita Merche. La Señorita Merche se puso delante de su mesa y dijo:
- Chicos, hoy es un día muy especial para todos nosotros -
- ¿Por qué? - preguntamos todos a la vez.
- Porque tenemos a varios nuevos compañeros en clase - nos respondió la Señorita Merche.
La Señorita Merche entonces, llamó con un gesto a los compañeros nuevos de clase. Los nuevos compañeros se pusieron detrás de la Señorita Merche que dijo lo siguiente:
- Chicos, ¿presentaos de uno en uno, en frente de la clase? - Sugirió la Señorita Merche.
La primera en presentarse fue una niña morena pelo algo ondulado que llevaba recogido en una coleta y dijo:
- Hola a todos, mi nombre es Lis y tengo 4 años-
La Señorita Merche como veía que Lis era muy tímida y estaba nerviosa le preguntó:
- ¿Tus papás en que trabajan? -
- Mi mamá es dentista y mi papá es pescador en un barco - explicó mas tranquila la pequeña Lis.
- ¿Y tienes hermanos? - Siguió preguntando la Señorita Merche a Lis.
- Siiiiiiiiiii, dos hermanos mayores - Respondió Lis.
- Gracias, Lis por tu maravillosa presentación - le dijo la Señorita Merche.
- De nada, Señorita Merche - respondió Lis, mientras se sentaba de nuevo en su silla.
Mientras Lis se sentaba, la Señorita Merche, llamo a otra compañera nueva de clase, ella dio unos pasitos adelante de la Señorita Merche y dijo:
- Hola, me llamo Penélope Pelis, tengo 4 añitos también y me gusta mucho los animales, especialmente los perros y gatos - dijo con serenidad.
- Gracias, Penélope, ya puedes sentarte en tu silla - le ordenó la Señorita Merche con una agradable sonrisa en sus labios.
- Si, Señorita Merche - Respondió Penélope.
La Señorita Merche como era la hora del recreo dijo:
-Paramos con las presentaciones de vuestros nuevos compañeros de clase hasta después del recreo-
-Siiiiiiiiiiiii, Señorita Merche-
Acto seguido de nuestra efusiva respuesta salimos del aula hacia el patio para jugar, yo siempre lo hacía con Marka, Paloma y Bárbara al “pilla-pilla” por el cesped que teniamos después del patio cubierto. En otra parte del patio estaban Carlos y otros tres chicos jugando al “fútbol”, exactamente dando pases con la pelota entre ellos tres. Mientras Lis y Penélope Pelis estaban apoyadas en la pared de ladrillos grises un poco indiferentes a lo que pasaba a su alrededor, o sea a nosotros y a nuestras respectivas actividades en el patio y césped hablando entre ellas, mientras que yo le decía a las chicas lo siguiente:
-¿Qué raras son las dos chicas nuevas, verdad?-
-Si, Santi- dijieron las tres a la vez
-Voy a saludarlas, vego ahora- dije con sinceridad.
Con la excusa de beber agua me acerqué al grifo que había cerca del muro. Después de beber me dirijí hacia ellas dos para hablar con ellas. Lis y Penélope me miraron con cara de sorperesa que incluso se asustaron a la vez.
Para suavizar la tensión de la situación les invité a unos caramelos que tenía en mi bolsillo.-Hola, chicas, ¿Quereís unos caramelos?- Ofrecí gustosamente .
-Siiiiiiiii- dijeron las dos a la vez.
Entonces, Lis me pregunta:
-¿Son sin azúcar, verdad?-
-Siii, Lis-
-Te lo digo porque yo quiero cuidar mis dientes, porque quiero ser dientista como mi mamá, ¿sabes?- explicó Lis.
-Vale, Lis- contesté yo
Al pronunciar su nombre sonó el timbre que indicaba que había que volver a clase. Corrimos todos para nuestra clase e ya nos estaba esperando La Señorita Merche para seguir presentando a los nuevos alumnos. Nos sentamos en nuestras mesas y la Señorita Merche dijo:
-Chicos, vamos a seguir con las presentaciones de los nuevos amiguitos de clase, ¿vale?-
-Siiiiiiiiiii, Señorita Merche- dijimos todos a la vez.
Acto seguido, la Señorita Merche le hizo un gesto con su dedo indice derecho para que se acercase a una niña y esa niña, como despúes sabriamos era otra nueva alumna de clase. La niña se puso delante de la mesa de la Señorita Merche y empezó hablar:
-Hola a todos, me llamo Marisa. Tengo 5 años. Mi madre trabaja de limpiadora en un instituto cercano al pueblo y mi padre cuida a caballos- dijo muy tranquila.
-¿Que animales te gustan, Marisa?- le preguntó de repente la Señorita Merche.
-Pues, los perros y los caballos- dijo muy decidida.
-Ya puedes sentarte, Marisa- le dijo muy amable la Señorita Merche.
-Gracias, Señorita Merche- le respondió.
-¿Santi, quieres que te acompañe a tu casa cuando salgamos?-
-Siii-dije yo rapidamente.
Cuando pasaron algunos minutos sonó el timbre de salida de clase y cuando salimos a la puerta principal ya nos estaba esperando a Maika y a mi mi madre que le pregunté:
-¿Puede venir Maika con nosotros a casa?-
-Sii, pero antes vamos a un sitio, ¿vale?- respondió mi madre
-Vale- dijimos los dos al unisono.
El sitio en cuestión, era un pequeño parque con columpios, un balancín, un tobogán, y una rueda con asas, que a mi me encantaba montar en ella y coger velocidades de vertigo hasta al punto de marear. Todos aquellos artilugios para jugar nosotros estaban pintados de verde oscuro.
En el parque, ademas de las infraestructuras para jugar había árboles, césped y en frente de los árboles estaban situados algunos bancos metalicos para sentarse. Cuando los tres llegamos al parque Maika e yo fuimos directamente al balancín mientras mi madre se sentaba en un banco mientras nos veía jugar.
Cerca de nosotros había en otro banco estaba sentada una madre y en el césped un niño de unos 4 o 5 años. De repente oimos a la madre decir:
-Sergio, ven aqui que nos vamos para casa-
-No, estoy jugando- respondió Sergio.
De repente, Maika e yo vemos como la madre se levanta del banco y se dirige hacia donde estaba Sergio. Al mismo tiempo, que la madre iba hacia Sergio, yo me bajé del balancín y corrí hacia Sergio todo lo que pude para impedir que su madre le pegase. Pero no llegué a tiempo para parar la primera bofetada que fue suave.
-Vamos, te he dicho- grito la madre a Sergio.
. No- Dijo entre sollozos Sergio.
Al acabar de decir eso Sergio, la madre le iba a dar una segunda bofetada a Sergio en la cara pero paró de repente y creo que se asustó porque yo salí casi de la nada y me puse entre ella y Sergio y de pronto soltó:
-¡Ahhhhhhhh, sácate de ahí, niño!- Gritó en voz no demasiado alta.
-No, no quiero, señora- le respondí a la madre de Sergio.
-No me voy a apartar hasta que le dé un beso y un abrazo, ¿Vale?- proseguí yo.
-De acuerdo- accedió la madre de Sergio.
Poco a poco me fui apartando de entre los dos para que diera ese abrazo y el beso. La madre se agachó para abrazarlo y lo hizo y al oído le dijo:
-Sergio lo siento mucho. No va a pasar más, Lo juro- dijo entre lagrimas.
Mientras oía eso mi madre llamó a Maika que ya se desmontará del balancín y estaba sentada en el césped, observándolo toda la escena y a mi fuimos corriendo al lado de mi madre y nos dijo:
-¿Nos vamos?-
-Siiiiiiiiiiiii- dijimos los a la vez.
Pero al darle mi mano a mi madre, giré la cabeza hacia la dirección donde estaban Sergio y su madre y le guiñé un ojo a Sergio diciéndome a mi mismo: ¡Buen trabajo, Santi!
De regreso a casa le cogí un pequeño ramo de flores a Maika que nacían en mi callejón.
Amistad con Cariño: Capitulo 4
A mediados de Diciembre de mi primer año en párvulos pasó lo que todos los niños de nuestra edad esperan siempre en Diciembre que es decorar el aula con motivos navideños. Cuando entramos en el aula, la Señorita Merche nos dijo a todos:
-¿Sabéis que vamos hacer hoy?-
-Nooo- dijimos todos al mismo tiempo
- Como pronto será Navidad, hoy dedicaremos el día a decorar la clase con Papás Noel y motivos navideños ¿que os parece? dijo tan alegre como nosotros.
- Bieeeeeeennnnnnnn!!!- dijimos con jubilo-
Raudos y veloces fuimos a nuestras mesas y la Señorita Merche nos dio lápices, pinturas, tijeras y papel para dibujar Papás Noel, copos de nieve y estrellas de Belén. Yo dibujé como pude, o sea mal, un Papá Noel con un gran saco lleno de regalos para los niños del mundo. Cuando acabé mi Papá Noel me levanté de mi sitio y cogí mi hoja con la mano y fui a la mesa de la Señorita Merche para enseñárselo.
-Hola, Santi-
-¿Acabaste?- con una voz muy dulce.
-Síii, Señorita Merche- dije todo emocionado e ilusionado.
-Mire- dije con un tono entrecortado por los nervios.
-¡Muy bien, Santi, que bonito es! dijo con tanto entusiasmo como yo.
Al cabo de unos instantes, me senté otra vez en mi pupitre y la Señorita Merche se levantó de su mesa y susurrando dijo:
- Chicos, ahora tenemos que estar muy callados porque vamos a recibir una visita de un amigo muy especial, por favor sentaos en el suelo, junto a la pared en círculo, ¿de acuerdo?
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii-dijimos todos a la vez.
Poco a poco todos nos fuimos sentando en el suelo formando un semicírculo. La Señorita Merche aprovechó ese momento para ir buscar a traer el "amigo" sorpresa. Durante ese momento que Doña Merche nos dejó solos todos miramos con nerviosismo hacia la puerta de clase y por fin se desveló el misterio del amigo sorpresa, era Papá Noel. Papá Noel, era un hombre grueso con su gorro rojo con el borde de lana blanca con una bolita al extremo del gorro de lana también blanca.
Tenía los ojos azules como el agua de un mar limpio y transparente. Su cabeza empezaba con un pelo totalmente blanco seguido por una tupida y extensa barba también totalmente blanca. Vestía un abrigo de lana roja con los bordes de lana blanca para atarse el abrigo al pantalón un gran cinturón de cuero negro con una hebilla dorada.
Sus pantalones eran también como el abrigo de lana roja y blanca. En sus pies llevaba unas botas de cuero negro para protegerse del frío del invierno. Ah, se me olvidaba en sus manos también llevaba unos guantes gruesos de color negro que cojian entre ellas un gran saco que parecía que no tenía fondo lleno de regalos para todos nosotros.
Amistad con Cariño: Capitulo 3
Al día siguiente, en el aula del parvulario nos sentamos todos en las sillas que había alrededor de las dos grandes mesas yo aun estaba algo nervioso y no era el único, creo, yo y la señorita Merche lo notó enseguida, porque de repente dijo:
-¿Porque no nos presentamos uno a uno?- dijo con una voz casi hipnótica, como el canto de las sirenas.
Todos dijimos a la vez:
-¡Bien!-
Durante algunos segundos nadie se atrevió, pero una niña que se había sentado en frente mía se levantó y empezó a decir:
-Hola a todos, me llamo Maika y tengo 3 años y mi familia tiene una granja con conejitos y cerditos- sus palabras le salían con un tono muy pizpireto y alegre.
Y la señorita Merche respondió:
-Gracias, Maika por tu magnifica presentación-
Maika le respondió:
-De nada, señorita-
Después de esto, Maika se sentó muy despacio de nuevo en la silla. Maika era una niña morena, alta, gordita, con los ojos de color negro que llevaba el pelo siempre recogido con una coleta sujeta por una goma de pelo de color rojo. Ese día, Maika llevaba un jersey grueso de invierno de color azul oscuro con la cara de Mickey Mouse en el centro con una faldita blanca.
Después de Maika en la presentación, se levantó un niño de la otra mesa, era alto, delgado, moreno, pelo de punta, ojos verdes, que vestía con el mandilón azul a cuadros blancos, típico de las aulas preescolares, pero debajo de el, se veía una camiseta con el estampado militar en tonos verdes y marrones con un pantalón corto azul clarito y unas zapatillas de deporte blancas y dijo:
- Hola a todos, me llamo Carlos, tengo 3 años me gusta el fútbol- dijo con decisión pero no gritaba.
-Gracias, Carlos, puedes sentarte otra vez- le respondió la señorita Merche con un sonrisa en la boca.
Después de Carlos, fue el turno de Paloma, una niña delgada, alta, ojos azules claro, guapa, simpática, y era la más lista de la pandilla. Paloma era una de las hijas del jefe y conductor de la lancha de Salvamento Marítimo del pueblo. Después de Paloma se presentó su mejor amiga Bárbara que estaba sentada al lado de Carlos. Bárbara era delgada un poco menos alta que Paloma.
Bárbara era la hija del director de un banco era morena siempre iba con una diadema en su cabeza y dijo:
- Hola a todos, me llamo Bárbara y tengo 3 años y me gusta mucho la pintura y dibujar - dijo con una voz muy baja
- Gracias Bárbara ha sido muy bonito- dijo la Señora Merche.
Amistad con Cariño: Capitulo 2
El edificio donde se ubicaba Párvulos (Parvulitos) estaba cerca de mi casa y antes ese edificio era donde nuestros padres y casi también nuestros abuelos estudiaban en el pueblo y después ese edificio como ya estaba quedando obsoleto lo dejaron para dar las clases para preescolares y construyeron un edificio más moderno para que los estudiantes siguiesen estudiando la EGB, la fachada del edificio de Parvulitos era de color amarillo pálido y suave con varios desconchones distribuidos por la pared principal del edificio. El edificio estaba rodeado por una extensión de césped rodeado un recinto que al final del mismo se encontraba una puerta doble construida por varios listones de madera. La entrada de parvulitos estaba cubierta por un medio porche de cemento y un tejado de uralita y la puerta de la entrada de parvulitos era doble también de madera pintada de blanco.
Al cruzar la puerta de la entrada había una pared divida en dos donde estaba en la parte superior izquierda la caja de fisibles, era de color azul oscuro que contrastaba con la pintura de la parte superior de la pared que era blanca pero la parte de abajo de la pared era azul claro haciendo pequeños cuadrados azules con las juntas entre los cuadrados blancas y era muy finas.
Al lado de la puerta de entrada se encontraban las tres clases y los dos baños, las pertas de clases y de los baños eran de madera pintadas de amarillo a los extremos del pasillo central estaban los dos baños uno para las niñas y el otro para los niños y entre ellos se encontraban las tres clases, una pequeña, una mediana y la tercera era la más grande. Cuando entré en aquel edificio de la mano de mi madre tuve un poco de miedo porque lo veía muy grande pero mi madre entonces me dijo:
-¿Santi, tienes miedo?-
Y contesté yo
-Sí, mami-
Y ella se arrodilló, me abrazó, besó en la mejilla, me guiñó un ojo y ese pequeño gesto me dio una tranquilidad que nunca tuve nunca hasta aquel momento y le respondí diciéndole adiós con la mano y me dejé llevar por la Señorita Merche hasta el aula. La Señorita Merche era una mujer de unos 35 años rubia muy amistosa y simpática. Cuando entramos en el aula sentí miedo por la situación que estaba viviendo en ese instante, la Señorita Merche me dijo:
-Tranquilo, Santi, aquí todos somos nuevos-
Y yo le respondí:
-Si, señorita-
Y corrí hacia un grupo de niños al fondo del aula que estaban jugando. La aula era la más grande era de azulejos azules con las divisiones en blanco, había dos mesas grandes con sillas alrededor de color verde.
Amistad con Cariño: Capitulo 1
Hola, me presento. Mi nombre es Santi, e lo que aquí os voy a contar, es una ficción, pero basada en una realidad. Mi historia empieza un día caluroso de verano, exactamente el 25 de Julio ya hace casi veinticinco años en un pequeño pueblo costero cerca de una gran ciudad. Me pusieron Santi, por el día de mi nacimiento por como ya sabéis el 25 de Julio se celebra San Santiago Apóstol. Hoy, Miércoles, 25 de Julio de 2007, es mi 25 cumpleaños, pero me estoy adelantando un poco, ¿No creéis?
Voy a empezar contándoos, como fue mis primeros años de vida hasta llegar a la actualidad, Nací en una casa en el centro del pueblo, muy hogareña, de tres pisos más el sótano, azul , con los bordes de las ventanas blanco y el tejado de una teja rojiza que en los días soleados destaca más que ninguno.
Mis primeros dos años de vida fueron como los de cualquier niño común y normal, hasta el día en el cual mi madre y mi padre Dorotea, (Doro para los amigos), y Mariano me llevaron de la mano a mi inmediata etapa preescolar. Yo no quería entender o asumir que la “buena vida” de un bebé había acabado y que ya era hora de coger alguna responsabilidad en la vida, y la primera iba a ser la del parvulario.